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jueves, 6 de junio de 2024

El efecto Lewis Carroll

Odio la poesía. Y no suelen gustarme los villanos. Me aseguro que muchos lo sepan. Pero por alguna razón cuando escuché el poema de La morsa y el carpintero no pude sacármelo de la mente. Hace poco terminé de leer Alicia a través del espejo, pero nada se me quedó tan fijado en la mente como el poema en cuestión. Me gustó tanto que hasta lo encontré narrado en YouTube y lo escuché una y otra vez.


¿Por qué esto me sorprende tanto?

Porque nada de este comportamiento en mi tiene un antecedente que lo respalde.

Si conocen la historia de esos dos personajes sabrán que hicieron algo horrible: engañaron a las ostras pequeñas para devorarlas sin piedad. En todo sentido son villanos, y siempre que un personaje es villano en mi mente ya lo tengo etiquetado como tal y le guardo cierto nivel de desprecio o rechazo. Pero con estos dos no pasa eso. No consigo que mi mente los rechace y sigo oyendo el poema una y otra vez.

Leí ese poema de inicio a fin varias veces tratando de entender que era lo que me causaba esa adicción.

Tal vez sea que en español por la falta de rima no parece poema y parece más una fabula. Eso explicaría porque no se activa mi rechazo habitual a la poesía.

Pero noté algo más en el poema. Algo que me atraía tanto que me hacia olvidar a sus villanescos protagonistas. Los sin sentidos del maestro del sin sentido, Lewis Carroll. 

Aquel ambiente que describía me atraía por alguna razón. Una medianoche donde el sol sigue en lo alto. Un mar que no podía estar más mojado y unas arenas que no podían estar más secas, y un animal hablando sobre limpiar la arena con escobas.

Después cuando propusieron a las ostras la caminata y la charla, eso también me daba ganas de aceptar la invitación. Admito que si en la vida real una morsa y un carpintero me invitaran a caminar y a conversar yo aceptaría, conozco pocos carpinteros y morsas, me moriría de curiosidad por saber qué conocimientos poseen, y además pensar en comer mariscos con ellos es algo que no rechazaría tampoco.

La invitación a ser parte de una conversación única con una criatura que no suele hablar en un lugar donde el sol no obedece la horas, y comer esa deliciosa comida con la manteca y pan que menciona el carpintero... todo ese sin sentido me atrae irresistiblemente como una hipnosis hacia el pandemonio. No lo puedo explicar más porque no encuentro forma de hacerlo.

A esta sensación la llamo el efecto Lewis Carroll.

En conclusión, ante un sin sentido tan bien hecho puedes sumergirte en el mismo caos sin darte cuenta. La cantidad ridícula de veces que he leído y escuchado el poema de La morsa y el carpintero es una prueba de eso, una demostración del poder del efecto Lewis Carroll sobre la mente humana y como el caos puede seducirnos de formas incontrolables.

miércoles, 8 de mayo de 2024

Anécdota #9: La promesa de un fan

Hace unos días compré un cómic. El reto de los super freaks. (Pueden ver mi reseña aquí.) Lo compré en una convención por el día del comic por donde vivo. Hice espacio en mi agenda a machetazos para poder asistir. La pasé bien, pero lo que quiero contar fue lo que pasó cuando lo compré.

En unos de los puestos había uno pequeño junto a donde estaban los artistas que firmaban o vendían sus trabajos. Habían varios comics de diferentes estilos y temáticas. Un señor estaba vendiendo su colección de comics, me dijo que podía darme una reseña o sinopsis del que quisiera. De todos uno llamó mi atención de inmediato. Tenía en la portada a Luke Skywalker, Batman, Drácula, Spock, Tarzán y muchos otros además de los que estaban en la contra portada. Era un comic alternativo de un autor español. (Su sinopsis pueden verla en mi reseña)



No era un Bestseller, y ni en internet encuentro reseñas de él, pero en ese momento no pude dejar de fijarme en se comic. Pregunté si aún se imprimían. Me dijo que no. O sea que tenía un trabajo que ya no se producen más y que tal vez jamás se haga famoso, y dado que apenas si hallé información del autor en internet tal vez ni en su país dónde se imprimió recuerden este comic o el autor. Tal vez ni siquiera tenga una base de fans. Pero sentía que lo quería. Era un ejemplar único y desconocido para el mundo.

Cuando lo compré le prometí al señor que lo cuidaría. "Lo dejo en buenas manos" me respondió.

El señor tiene un blog al que entré luego de volver a mi casa, lo que me permitió comprobar que tengo ahora en mi colección uno de los tesoros de un hombre que cree en los comics, no solo en los famosos e impresos en masa, sino también los de habla hispana, o los no tan conocidos de Latinoamérica. Es alguien cómo yo que cree que en el verdadero valor que estos tienen y que muchos ignoran o no creen que tengan. Es un fan como yo.

No es un Action Comics #1 con la primera aparición de Superman, es un comic alternativo de un dibujante español, Héctor Caño, tal vez ya nadie sepa de él, como dije antes me costó trabajo hallar información del autor en internet, en Wikipedia ni siquiera tienen su lista de obras completa. Sin embargo lo cuidaré como si fuera un Amazing Fantasy #15 con la primera aparición de Spiderman.

¿Por qué lo hago? Porque es un comic bueno y único, y aunque nadie sepa de su existencia, era especial para su dueño anterior y prometí cuidarlo.

En conclusión, lo cuido porque lo prometí y porque creo en el apoyo a los artistas de comics, en los dependientes e independientes, y en sus trabajos. Y porque creo que El reto de los super freaks es una representación de las joyas ocultas que valen la pena buscar.

PD: échenle un vistazo al blog del señor donde habla de comics:

https://mundocomics2011.blogspot.com/

miércoles, 3 de abril de 2024

Anécdota #8: Ser respetuoso me causa problemas

Anteriormente hablé sobre mi deseo de evitar el conflicto, pero terminé aprendiendo que a veces es mejor dejar que el problema fluya. (Ver esa entrada aquí: No puedes evitar el conflicto) Ahora no aprendí sino que reforcé algo que aprendí antes, aunque trates de ser bueno y amable, la gente se enojará contigo.


Por alguna razón que no termino de entender, la sociedad espera que a los hombres les saludes con la mano y a las mujeres con un abrazo y un beso. Yo desde hace años saludo a las mujeres con la mano al igual que con los hombres, salvo que ya sean personas que conozca desde mucho antes o que esté obligado a hacerlo por norma social, que pocas veces ocurre.

En la universidad es igual, nada de abrazos y besos, a todos les choco la mano como con mis compañeros hombres, solo abrazo cuando es un(a) amigo(a) muy cercano(a) y antiguo(a). Esto me parece una formalidad profesional respetable. Demuestro ser educado y trato a todos por igual tal como desde niño me decían que debía ser al crecer. ¿Lo ven? Esto es verdadera igualdad.

Todo esto suena muy bien en mi cabeza, pero en la practica ya no lo es tanto.

Hace poco me topé con un familiar al que había visto algunas veces en la vida, un señor mayor de edad, y todos sabemos que las personas mayores deben ser tratadas con respeto, ¿verdad? Sé que no estoy al día con las convenciones sociales que me dicen que debo saber pero estoy seguro que la norma del respeto a los mayores sigue vigente. Si yo me acercara a invadir su espacio personal con un abrazo espontaneo se podría ofender, y yo no quiero eso. Además ese familiar me está ayudando a conseguir prácticas.

Cuando me encontré con él le di la mano, le saludé sonriendo y cuando me habló sobre lo que hacia para ayudarme con las practicas le agradecí con un "muchas gracias". Pero en cuanto él se fue me llegó una lluvia de gritos y llamadas de atención de parte de algunos familiares hablándome sobre mis "limitaciones mentales" que me impiden saludar correctamente.

Parece ser que en vez de haberle dicho "hola" debía decir "hola"+ (su puesto en la familia), en vez de "muchas gracias" debí decir "muchas gracias"+ (su puesto en la familia), y en vez de usted debí hablarle de tú, y en vez de darle la mano formalmente, debía darle un abrazo.

Argumenté en mi defensa contra esas viles acusaciones en mi contra diciendo que él no era un pariente cercano, apenas lo había visto y entrar en tanta confianza sería maleducado y grosero de mi parte, pero ellos me dijeron que él era cercano a mi madre y como él vive cerca a mi ya es mi pariente cercano. Aquello no tenía sentido porque aunque viva cerca eso no lo hace pariente cercano, y es mi madre la que lo conoce bien, yo apenas lo he visto en mi vida, pero mi lógica no tenia sentido para ellos así que dejé de argumentar. Solo entré a mi casa a seguir con mi vida, que ellos digan lo que les de la gana

Mi forma de tratar a todos por igual con un respeto y formalidad desinteresada me había llevado a un conflicto con esos parientes. Por más que me esfuerce en ser imparcial y bueno con los demás solo me gané a una llamada de atención.

En conclusión, aunque trates de ser bueno con la gente, esta se va a enojar, y aunque no se enoje alguien saldrá perjudicado por eso, aunque sea uno mismo, porque si todas esas tonterías que me gritaron son ciertas y debí haberlas hecho, entonces posiblemente el familiar que me ayudaba con las prácticas se habrá ofendido y ya no querrá ayudarme y perderé mi oportunidad, todo por tratar de ser respetuoso con él. Pero ahora tengo la duda ¿hice mal en saludarlo así? ¿Realmente tengo esas limitaciones mentales? Solo puedo esperar a ver si él me ayuda o no para comprobarlo, o pagar a un psiquiatra para una revisión.

viernes, 26 de enero de 2024

Anécdota #7: No puedes evitar el conflicto

"Si tienes la oportunidad de ayudar, hazlo." Esa es la frase que he escuchado y que desde hace mucho pensé tenerla como una forma de pensar y vivir. Pero a veces cuando siento que soy él único que está dispuesto a ayudar parece que simplemente no estoy capacitado y sería mejor no hacer nada que pueda empeorar las cosas.

No suelo ser alguien que asista a muchos lugares, pero en uno de los sitios donde tengo que ir ha estado habiendo constante conflicto por cualquier cosa. Esto hace que el ambiente se sienta incómodo para terceros como yo que tienen que cumplir sus obligaciones en mitad de personas peleándose.


En un ambiente donde el conflicto se está volviendo regular, y siendo yo el único que parece desear que esto termine. ¿No debería ser yo quién tome la oportunidad de ayudar a detener el conflicto?

Analicé con cuidado los recientes conflictos para poder determinar que pudo haberlos evitado en primer lugar. Entonces descubrí que yo era parte de la causa de esos conflictos, ya que constantemente hacia enojar a alguien cuando no entendía las indicaciones o cuando no lograba acordarme de algo, lo que ponía tenso el ambiente y cambiaba los ánimos de las personas, lo que pudo haberlos vuelto susceptibles de volver a pelearse otra vez. Esto me hizo sentir algo responsable del ambiente recientemente tan tenso. Dado que mi meta era evitar los conflictos decidí tomar medidas para dejar de ser la causa de ellos. Si tenía una duda ya no haría preguntas y actuaría como si entendiera todo lo que me dijeran, también evitaría todo tema de conversación sobre temas de cosas que no conocía o de los que no me acordaba.

Mi plan resultó. Yo dejé de ser la causa de conflictos gracias a mis acciones. Ahora debía pensar en cómo evitar los conflictos entre los demás. Pero parece que alteré el equilibrio del universo, porque ahora que yo había salido del conflicto, estos se volvieron mayores sin estar yo en ellos. Hablo de muy serias y severas faltas de respeto a las personas. Yo mismo intervine cuando sentí que esto ya había llegado demasiado lejos. Traté de ponerme en una postura neutral y por separado explicar a cada uno el punto de vista del otro. Una de las partes me ignoró, la otra me escuchó pero no hubo gran diferencia.

Esto llegó a un punto sin retorno, un estado critico. En todo sentido fallé y ahora todo era peor. Me sentí como un fracasado en un intento muy patético de ser un héroe.

Pero no todo estuvo perdido. Ahora que ambas partes ya habían comenzado a subir el nivel de las peleas, ellas comenzaron a hartarse de aquel ambiente, por lo que comenzaron a buscar posibles soluciones por su cuenta para poner fin a este problema. No voy a decir que fue lo que comenzaron a hacer porque no es relevante, pero ahora el ambiente se ha calmado y está en camino a ser resuelto, de forma relativa... o eso espero.

En conclusión, creo que estuve mal desde el principio tratando de evitar que ocurran conflictos. No podemos evitar todos los conflictos, a veces dejar fluir el conflicto parecer ser necesario para resolver o al menos descubrir el verdadero problema que lo ocasiona.

viernes, 19 de mayo de 2023

Anécdota #5: Ser o no ser invisible

Esta no es una solo anécdota, sino que hablaré sobre algunas veces en que he pasado de no poder pasar desapercibido, a parecer que me mimeticé con el ambiente. Así que la pregunta es, ¿soy o no soy invisible?


Suelo ser alguien que llama la atención voluntaria e involuntariamente. Quienes me conocen me describen como alguien fácil de reconocer. Desde el colegio siempre he tenido algo que permita reconocerme en poco tiempo, por ejemplo, yo era el único que llevaba la combinación de lentes y chalina en el salón. De hecho incluso en verano usaba esa chalina (amo esa chalina). Incluso si no recordabas mi cara solo tenías que buscar al de lentes que usara chalina. En la pandemia tras el regreso a las clases presenciales todos usábamos mascarilla, yo usaba una mascarilla deportiva, era el único que usaba ese tipo de mascarilla, por lo que encontrarme o verme no era nada difícil. Si a esto le incluimos que cuando hablo suelo hacer algún que otro comentario que hace que la gente me identifique como: "el fulano que dijo tal cosa aquella vez".

Paradójicamente con todo lo que acabo de escribir, hay veces donde por alguna razón la gente se olvida completamente de mi presencia y no se dan cuenta de mi hasta que interfiero directamente con lo que hacen.

Mientras caminaba entre mis compañeros de colegio estos suelen hablar de sus cosas con sus amigos, estoy seguro de que ellos y ellas estaban seguros de que no había nadie cerca a juzgar por las cosas que les oía. No se daban cuenta de que yo estaba a solo un metro de ellos. Les he pillado hablando de mi en más de una vez.


No solo pasaba con mis compañeros, sino también con mis profesoras. En una ocasión mis compañeros se fueron de viaje y yo fui el único que no quiso ir y, así que tuve que ir a clases solo, durante una de esas clases estaban dos profesoras en el salón hablando sobre maternidad y me enteré de cosas que jamás habría imaginado. Todo eso mientras yo estaba sentado en primera fila enfrente de ellas, pero no se dieron cuenta hasta un buen rato después y me pidieron que jamás divulgara sus secretos de la maternidad que comentaron entre ellas. Hasta ahora he cumplido con esa petición.

Recuerdo que he llego a estar en medio de algunas discusiones donde las personas hablaban y resolvían sus problemas personales, todo en frente de mi. Uno pensaría que esas personas preferirían tratar sus asuntos alejados de la gente, pero o no me ven o simplemente son capaces de tener conversaciones importantes y privadas frente a cualquiera. Recuerdo que en una de esas veces hablé y de pronto el ambiente se calmó de golpe porque tuvieron conciencia de mi presencia.

¿Cómo es que en general todos me notan y de pronto desaparezco del radar cuando la gente habla?

Sé que soy alguien introvertido pero eso no significa que no pueda hablar, aunque admito que ha veces me da flojera tener que mover la lengua cuando puedo solo usar un gesto para expresarme. ¿Será tal vez que el contraste entre mi silencio y mi voz es demasiado grande como para que al dejar de hablar parezca que no estoy?

En conclusión, he descubierto que tengo habilidades natas para destacar y pasar desapercibido de formas extremas que no controlo del todo, pero siendo sinceros hasta ahora no ha sido un problema, cuando la gente me quiere hallar siempre termina hallándome, hasta entonces no está mal que no me vean. La verdad me resulta algo divertido, esperemos que nadie vaya a salir herido por eso.


martes, 21 de febrero de 2023

Lo que pienso de San Valentín


NOTA: Sé que ya pasó una semana desde San Valentín pero igual me dio la gana de escribir esto.


Una descripción superficial sobre mi que puede causar una primera impresión al estar conmigo sería: estudiante de ciencias-introvertido-friki-fan de Star Wars-lector de comics-jugador de juegos de mesa-amante de los libros y literatura no romántica.

En base a eso, la gente podría pensar 3 cosas sobre mi:

    1. Es un espantaviejas.

    2. Es un inmaduro.

    3. Alguien que conserva bien su niño interior.

Las personas que han llegado a conocer mis gustos suelen pensar en al menos una de esas 3 cosas. Dado que a más de la mitad de esas personas les caigo bien, supongo que la mayoría debe pensar lo tercero. Pero volviendo al tema del título. ¿Mi descripción ayudará a no pasar solo San Valentín? Hay muchas características en esa descripción, al menos una de ellas debe llamar la atención de alguna chica. Pero sigo con nula experiencia en las relaciones. ¿Saben algo? Desde 2 importantes puntos de vista esto tiene beneficios, en especial durante el día de San Valentín.

1. Económico: he tenido compañeros que sudaban la gota gorda tratando de pensar en qué comprar, y sobre todo, cómo pagar lo que querían sus novias.


2. Salud mental: tener pareja es como lo que en matemáticas llamamos "función exponencial". Al inicio todo está tranquilo, pero luego de poco tiempo crece rápidamente y puede salirse de control si no eres responsable. ¿Saben el daño que hace ese estrés a las personas?


De todas formas no puedo estar seguro al 100% del daño mental que produce esto porque como dije, nunca tuve novia. Una vez traté de hacer el experimento mental de imaginarme que conseguí novia. Luego llega la misma pregunta que se hizo Megamente en su película. ¿Y ahora qué? No sé qué se supone que se haga en ese momento. Sé que existen estándares sobre lo que las parejas hacen, pero siendo sinceros, si me importaran todos los estándares ni siquiera estaría escribiendo este blog que tan bien me hace para dejar salir las ideas de mi cabeza.

Lo que más me gusta de San Valentín son 2 cosas, las ofertas en las tiendas y los eventos especiales de los videojuegos. ¿Pareja? ¿Quién necesita novia cuando tienes familia y videojuegos?

En el 14 de febrero de pronto hay más parejas en las calles y cuando tengo que ir a clases no puedo evitar notarlas por todas partes. Casi me hace sentir que estoy rodeado. Todos ellos parecen estar viendo San Valentín como el día perfecto donde nada puede salir mal ¿Pero qué no hubo una masacre en San Valentín? Un baño de sangre relacionado con la mafia en el día dedicado a uno de los sentimientos mas importantes de los humanos. Me pregunto que pasaría si les hiciera saber eso a cada pareja que vea. Pero sería mucho trabajo. Mejor seguiré con mis asuntos.


Recuerdo una vez en la que una chica me dijo para salir al cine, invitación que rechacé gentilmente con una indirecta, curiosamente esa misma chica me dio una invitación a su fiesta de 15 años aún cuando ya le había dicho antes que no podría ir. ¿Será una señal? Fue esa misma chica a la que le gané una apuesta en donde ella trataría de convencerme de tener novia y me apostó su honor. Al final gané yo, ya que se le acabaron los argumentos, por lo que me gané su honor. La verdad no sé cómo usarlo ni para qué me sirve. Una vez viajé al Cuzco y entré al templo del agua y toqué el chorro de agua que había allí, me dijeron que quienes tocan esa agua reciben la bendición de la diosa Pachamama, la madre tierra. Con eso ya tengo 2 cosas intangibles que no sé para qué se usan, pero dado que son intangibles y no ocupan espacio puedo darme el lujo de quedarme con ellas sin problema. Quién sabe. A lo mejor un día consigo una oferta especial en alguna tienda por pagar con el honor de una persona y la bendición de una diosa andina.

En conclusión, San Valentín no es un día que nadie deba odiar. Las ofertas y eventos especiales son beneficios mejor aprovechados por los solteros. Y dado que hasta ahora teniendo amigos, familia y videojuegos he sido feliz, puedo afirmar que la combinación de 2 de cualquiera de esas 3 cosas puede superar el tener novia.

viernes, 2 de diciembre de 2022

Por qué dejé de leer los clásicos

Iré al grano. Los libros clásicos no tienen nada de malo. Ellos sirvieron de inspiración y dieron forma a muchas historias actuales y no tan actuales. Si llegaron a convertirse en clásicos de la literatura es porque claramente mostraron originalidad e ideas que impactaron a sus lectores. Leer al menos un clásico es 100% recomendado. Pero entonces... ¿por qué dejé de hacerlo?

Inicié leyendo los clásicos por curiosidad. Si quería saber que significaba el "ser o no ser" de Hamlet, leía el libro. Si quería saber quiénes eran el Doctor Jekyll y Mr. Hyde, leía el libro. Lo que desarrollé fue un hambre de buenas historias. Gracias a eso terminé leyendo clásicos de la literatura que me han parecido muy buenos, y otros que me parecieron muy malos. Así es como aprendí que aunque un libro sea famoso, no significa que me vaya a gustar. Dejé de tener curiosidad de la fama de libros clásicos y comencé a ver otros sin fama.

En mi hambre por buenas historias, me sumergí entre los estantes de la biblioteca de mi colegio en busca de cualquier libro cuya sinopsis en la contraportada me llamara la atención. Como solía estar con prisa ni bien encontraba uno interesante lo prestaba y me iba, ni siquiera me fijaba en su autor. 


Como yo me paseaba bastante en biblioteca me topé con secciones que creo muy pocos alumnos llegaron a conocer (lo digo porque esos libros parecían no haber sido tocados desde que consiguieron). Encontré antologías de cuentos. Historias escritas por estudiantes de secundaria de mi colegio y de otros que compitieron con su escritura en concursos. No mentiré cuando digo que no todos esos cuentos eran buenos, pero no faltaban cuentos realmente interesantes y creativos.

Ya no me interesaba más quién era el autor, mientras la historia fuese buena lo leería, no me importaba si era antigua, recién escrita, hecha por un ganador de un premio novel o por un autor aficionado. Todo eso dejó de importarme. Llegué a un punto en que ya podía imaginarme la temática del libro por la editorial que lo publicó, sabía que si quería un libro largo o de tono serio debería irme por un libro de la editorial Alfaguara, pero si quería algo más alocado o juvenil (no lo digo como algo malo) podría buscar un libro de la editorial Zona Libre.



Una vez cuando hablaba con mi madre sobre qué leer, y me dijo que debería estar leyendo autores importantes. Pero si hiciera solo eso, ¿cómo podrían salir adelante los nuevos talentos? Descubrí personalmente que escritores nuevos, menos famosos pueden hacer historias realmente buenas. Librerías y bibliotecas pueden estar llenas de joyas ocultas que nadie vería por solo estar pensando en leer clásicos.

En conclusión, leer clásicos está bien, pero como dijo una vez Alexander Graham Bell: "si vas por el camino trazado, solo irás a donde otros ya fueron". No te limites a leer lo que leen todos. Buscas algo que te interese y no algo que te fuercen a leer.

Ya he olvidado muchos de los títulos de esos libros, pero no por eso olvido las historias y las emociones que me hicieron sentir. Entre esas historias sin título en mi memoria hay de todo: una recopilación de sueños, una chica que buscó a su hermana fugada de su familia disfuncional, un profeta al que se le ordenó ser feliz, o la historia de una casa inteligente que siguió funcionando luego de que la raza humana se extinguió.

Algunas de las historias cuyos títulos todavía recuerdo y que recomiendo serían estas:

Los 13 relojes (James Thurber): definitivamente el mejor cuento de hadas que he leído, recomendable para niños o adultos. No es una típica historia de un héroe que debe salvar a la princesa, es LA historia definitiva del héroe que debe salvar a la princesa, la trama de fantasía con elementos mágicos se mantiene entretenida en cada página, pudiendo sacarte risas como dejarte en shock, con personajes originales que logran hacerse diferenciar de los clichés usuales de cuentos de hadas. Los 13 relojes deja en nada a varios de los clásicos animados de Disney.


La visita del inspector (J.B. Priestley): una celebración familiar es interrumpida por un inspector que anuncia el suicidio de una joven. A la familia no parece importarle, pero a medida que transcurre la historia nos daremos cuenta que cada uno de los presentes tenían relación con esa joven, terminando en un final completamente inesperado.


El libro azul (Lluis Prats): Leo Valiente encuentra el libro azul en la biblioteca, sin saber que se trata de un libro que conecta a su lector con la historia escrita en él. Leo en conjunto con el protagonista del libro se adentrarán en una aventura que los llevará a diferentes peligros mientras descubren los secretos del libro azul.


El mapa imposible (Liliana Bodoc): un anciano recuerda los sucesos imposibles que vivió en su niñez con sus amigos y debe cumplir con el juramento que hizo en ese entonces. Una historia de fantasía para reflexionar sobre la amistad, la verdad, y el paso de la niñez a la adultez.



A trompicones (Mirjam Pressler): una historia sobre un muchacho minusválido, él piensa tener una vida dura por el problema de sus piernas, pero a medida que transcurre el irá conociendo personas a su alrededor, sus problemas escolares y del hogar. Con todo eso descubrirá por las malas que tener que usar muletas y andar "a trompicones" es mucho mejor de lo que pensaba. Recomendable si lo que quieres es una historia que te llegue al corazón.


Filosofía y Letras (Pablo de Santis): un importante autor desaparecido, cuya única obra escrita también está perdida, posiblemente oculta entre los papeles esparcidos por el a punto de derrumbarse edificio de Filosofía y Letras, esfuerzos increíbles por encontrar dicha obra que conllevan a muertes y misterios. Todos estos ingredientes de juntan para crear la que es mi novela favorita, donde un joven inicia buscando trabajo en aquel edificio y termina investigando sobre el autor desparecido y los secretos que este guardaba.


¿Hay alguien allí? (José Luis Mejía): este libro es varias cosas, recopilación de blogs de diferentes chicas, sus chats, y entrevistas con ellas. ¿Qué tienen de especiales? Son historias relacionadas entre sí, donde vemos qué las hacen diferentes, sus miedos, sus gustos, y sus personalidades tan diferentes formadas por ambientes familiares tan opuestos. Acá no hay antagonista, es una historia de desarrollo de personajes donde vemos su paso hacia la adultez y como influyen las redes sociales, donde uno puede ser quien sea y buscar un espacio de aceptación. No subestimen este libro, se puede aprender mucho sobre la importancia de la familia y la amistad. Y fácilmente uno logra encariñarse con este grupo de amigas.


El camino de Sherlock (Andrea Ferrari): trata sobre un muchacho de 14 años de gran inteligencia fan de Sherlock Holmes, veremos la historia de su vida y como actúa este frente una serie de asesinatos que ocurren por donde vive. Esta historia juvenil logra 2 cosas, manejar bien el misterio para generar suspenso, y ser divertida cuando el protagonista no esté trabajando en los asesinatos para que no dejes de leer en ningún momento. Dato adicional: tiene otros 2 libros que le sirven de continuación por si te quedas con ganas de ver más de sus misterios.


La biblioteca fantasma (David Hidalgo): la historia real sobre un caso de contrabando de libros históricos en mi país, con el bibliotecario de ese entonces como protagonista en la lucha por detener estos robos al patrimonio nacional. Se explica bien la importancia e historia que tienen esos libros, lo que permite entender al lector la indignación y dolor que le producen estos robos al protagonista.


Las gafas rotas, pequeña sátira a la vida del Japón moderno (Montse Watkins): la historia sobre un hombre adulto que salió de su burbuja y comenzó a vivir por primera vez, luego de que sus gafas se le rompieran haciéndole tener flashbacks de su pasado que le hacen cuestionar si su monótona vida japonesa es lo que realmente quiere.


domingo, 20 de febrero de 2022

La necesidad de un final

Una vez me preguntaron en qué momento soy feliz. Mi respuesta fue cuando algo acaba. Cuando termina el año y todos están celebrando que lograron llegar a fin de año con vida. Cuando por fin termina el semestre académico. Cuando terminas tu tarea, proyecto o examen. Y por supuesto cuando una historia termina. Así que es por eso que si veo una serie necesito que esta no esté cancelada y que tenga altas posibilidades de que tendrá final. Si comencé a interesarme en una historia y no tuvo final, podría darme ansiedad de formas asombrosas. A continuación algunas explicaciones y ejemplos de a qué me refiero:

De niño gastaba mi tiempo leyendo como compensación de mi falta de amigos con los que jugar y así conocí lo geniales que son las historias. Y cuando terminaba de leer sentía cierta paz dentro de mi, como si hubiera logrado algo importante, había logrado acabar algo y no podía esperar para repetir el proceso y abrir otro libro. Pero ahora antes de comenzar a leer o ver una historia necesito saber que esas historias terminaron, más de lo que necesito saber cómo acaban. Y esa necesidad de saber de la existencia de un final en una historia en la que yo esté interesado puede ser perjudicial a veces.

Recuerdo que cuando estaba en primaria salió el videojuego de Epic Mickey, un juegazo, hasta G4 TV lo llamó el mejor juego de Wii ese año. La historia era buena y tuvo continuación en el 2012, la cual lamentablemente no tuvo el éxito esperado y la tercera parte fue cancelada. Esto fue una verdadera lástima para mi, el final de Epic Mickey 2 era un cliffhanger para la historia de la tercera entrega. Mis expectativas y emociones se habían inflado y al enterarme de que jamás sabría que pasó después en la historia no lo podía creer. Estamos 2022 y hasta el año pasado seguía buscando información, noticias o rumores sobre la cancelada Epic Mickey 3. Actualmente puedo decir que superé la ansiedad de no saber que iba a ocurrir en la tercera parte de ese videojuego.

En algunos casos mi necesidad de un final me ha llevado a realizar búsquedas exhaustivas para conocer el final. Un ejemplo de lo desesperado que puedo llegar a ser sería cuando vi un anime llamado Haruchika, no lo recomiendo ya que resultó ser una total decepción, pero me vi todos los 12 episodios esperando que el siguiente capítulo sea mejor que el anterior (tenía la esperanza de que alguna de mis expectativas podría cumplirse). Al final el anime acabó sin resolver el principal "misterio" de la serie. Como dije el anime era malo, siendo honesto no puedo decir que lo disfruté, pero necesitaba saber el final. Traté de usar un viejo truco que es ir a la página de Wikipedia del anime y cambiar el idioma a japonés y luego con traductor Google ver si decían lo que pasó luego del anime, pero no funcionó. Busqué entrevistas con el autor de las novelas en las que estaba basado el anime, pero no habían spoilers así que no me sirvieron, busqué opiniones y reseñas de las novelas en las que estaba basado el anime pero tampoco conseguí saber el final (quiero resaltar que todo estaba en japonés). Consideré comprar el ultimo libro de las novelas de Haruchika que también estaba en japonés y no encontré una versión traducida en ningún lado (me imagino la razón, si prácticamente nadie vio el anime supongo que las novelas tampoco deben ser conocidas fuera de Japón). Por fortuna en Google Libros pude hallar la novela en chino mandarín y el traductor Google podía traducir desde ahí mismo. Todo este proceso me tomó meses de trabajo, creo que casi un año, ya que varias veces tiré la toalla solo para volver a ponerme a investigar un tiempo después.

(Así me veía yo tratando de averiguar el final.)

En conclusión, yo no soy alguien que pueda darse el lujo de ver cosas nuevas solo porque si. Yo necesito estar seguro de la existencia de un final antes de conocer historias, lo cual es complicado ya que tengo que hacerlo evitando spoilers. No diré que eso hace mi vida un infierno, tal como yo lo veo estoy condenado a solo ver historias que sé que me gustarán, ya con todo lo que tengo de investigar podré saber sobre la calidad de la historia y de si es de un género que mi interesa. Así que puedo decir que la necesidad de un final es un don, más que una maldición.


El efecto Lewis Carroll

Odio la poesía. Y no suelen gustarme los villanos. Me aseguro que muchos lo sepan. Pero por alguna razón cuando escuché el poema de La morsa...